Costa Rica es un país que dice que favorece los emprendimientos, sin embargo por otra parte, consolida la idea de que el mejor negocio es trabajar para el estado. Por eso miles de talentos reducen sus aspiraciones laborales a entrar en la administración pública: vacaciones, pluses, jubilaciones o retiros tempranos definen los indicadores de una perspectiva de tranquilidad económica.

Sin embargo, ese estado de bienestar es soportado por los impuestos que pagan todos los otros que no son parte de esos beneficios estatales, y que día a día amasan sus sueños de éxito económico sin descanso, con creatividad, con tesón, y sin poder decir “Gracias a Dios es Viernes”. Porque para los emprendedores, generalmente, todos los días son laborales.

Es un poco lo que le pasa a los empresarios que componen el universo de pequeños supermercados, sodas, pulperías, minimarkets y negocios por el estilo, cuyos dueños decidieron impulsar la actividad privada por diferentes razones. Algunos no terminaron los estudios, ni sintieron que les hacía falta, otros no pudieron ni empezar. Otros cumplieron todas las etapas del sistema educativo y al cabo encontraron en el emprendedurismo la oportunidad de desarrollar sus ideas y generar su propia sostenibilidad. 

Como en las tiendas, los emprendedores vienen en diferentes tallas y colores: ese señor chino de la pulpería de la esquina, esa muchacha tica que culminó en la UCR hace poco y está desarrollando su empresa, esa señora que enviudó y vio en el emprendimiento su posibilidad de sacar adelante a sus niños, con la debida educación, ese joven limonense que vive con su tita en Chepe para impulsar esa idea que tuvo desde niño, de hacerse rico vendiendo productos.

Todos ellos tienen cosas en común: el emprendedor en general es una persona empoderada: cree que lo puede lograr. Es una persona luchadora: cree que vencerá los obstáculos. Es una persona independiente: cree que él mismo puede conducir su idea hacia el éxito. El emprendedor es un líder nato: cree en su proyecto y motiva a otros para que lo hagan posible. El Emprendedor es un soñador: felicidades valientes!

¿Querés comentar algo?